miércoles, 17 de septiembre de 2014

TANGO VIRUS. BIOPUS.

CONCEPTO:


Tango virus es una instalación interactiva que permite al público modificar en tiempo-real un tema de tango (de Astor Piazzola) mediante un proceso viral. En la instalación, el público puede bailar el tema de tango que se está escuchando, pero dicho baile se transforma en un comportamiento viral que ataca al tema musical, haciendo que este varíe, quizás al punto de “fallecer”. 
Se ingresa a un espacio a oscuras donde sólo se ven dos proyecciones de video y un espacio iluminado en forma cenital. Una vez que el público decide bailar en el espacio iluminado, los movimientos del baile (que son captados por una cámara en el techo) generan un patrón visual en una de las proyecciones, dicho patrón se transforma en un virus que ataca al tema musical. Como resultado se puede ver en las proyecciones el patrón generado por la huella del baile y la forma en que este patrón, convertido en virus, va atacando e infectando al tema de tango, lo cual se escucha a partir de los cambios cada vez más radicales y violentos que se generan en el tema. A partir de aquí pueden ocurrir dos cosas: el tema musical logra defenderse del virus con su sistema inmunológico, en cuyo caso adquiere anticuerpos contra este tipo de virus (es decir que se hace inmune a patrones similares) o, si es atacado por varios virus sin darle tiempo a recuperarse, el tema colapsa bajo el ataque de estos cuerpos extraños y muere.
La idea detrás de la instalación es la de explorar la participación del público en la creación artística a partir de un proceso destructivo (como es el proceso viral). Si, como se dice, al tango lo llevamos en nuestra sangre, entonces ahora “nosotros infectaremos el cuerpo del tango”. Es decir, la música es quizás uno de lo fenómenos sensoriales que más influencia nuestro cuerpo, de ahí la frase que dice “el oído no tiene párpados”, que muestra que contra el sonido no tenemos defensa y de hecho puede invadirnos y lastimarnos. Nuestra búsqueda consiste en invertir esta relación, y en vez de que el cuerpo se mueva al compás de la música, lograr que la música sea alterada por el movimiento del cuerpo. Esto genera un círculo vicioso, dado que nuestro cuerpo sigue siendo influenciado por la música y por esto, cuando la música se ve modificada por este, se ingresa en un ciclo cerrado en donde ambos elementos reverberan a partir de sus propias y mutuas evoluciones.
La elección del tango como estilo musical para desarrollar este trabajo no responde ni a nuestro gusto (el tango nos gusta pero no nos consideramos asiduos oyentes), ni a una exaltación de lo local (que podría considerarse un intento publicitario), sino al hecho de que el tango expone en su baile una forma de improvisación única que lo hace indispensable para pensar esta experiencia. El baile de tango sigue una forma de improvisación a partir de figuras básicas que se concatenan en lo que casi se podría llamar una gramática. La gran riqueza de figuras que exponen, sumado al hecho de que los pasos del hombre y la mujer se complementan a la perfección (a pesar de ser muy diferenciados), hacen que este sea quizás una de las formas de baile en pareja más evolucionadas, complejas y ricas que existen. En este sentido, es una práctica de improvisación que permite generar infinidad de patrones al punto de lograr que no existan dos formas idénticas de baile. Creímos oportuno intentar que esta riqueza coreográfica se explicite en la creación de un organismo virtual que modifique al propio tema de tango.
Por otro lado, la instalación busca perpetuar un hecho efímero, como es el baile, a partir de la creación de una entidad auto-organizativa, como es un virus, logrando que el baile trascienda como hecho a la persona y evolucione en forma independiente. Esto produce un desplazamiento del lugar del cuerpo en el hecho del baile, si en un principio uno puede pensar que la música se hace baile a través del cuerpo, entonces este trabajo permite que la música y el baile ingresen en un diálogo propio, al margen del cuerpo, pero que a su vez permite dar al baile una existencia propia. Que mejor homenaje al tango, que lograr que su baile se transforme en una forma de vida en sí misma.
Por último, decidimos elegir temas del compositor Astor Piazzola como un homenaje a su música, que tanto disfrutamos, y a su espíritu de búsqueda y ruptura infatigable que han cambiado y dado nueva vida al tango.




Considero que es una propuesta muy interesante con un sistema muy bien formado e ingenioso, me parece que es algo creativo para el público y para experimentar  como se van dando los cambios en la música que se esta bailando. muy buena propuesta. 





Fuente de la información: 



http://www.biopus.com.ar/obras/tangovirus/index.html

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